Vaginismo

El vaginismo es una forma de disfunción sexual femenina que se caracteriza por la contracción involuntaria de los músculos perivaginales haciendo muy dificultosa o imposible la penetración . Por tanto el vaginismo no depende de la voluntad de la mujer.

Es importante tener presente la definición, sobre todo la parte que habla de un movimiento “involuntario” ya que muchas mujeres se sienten culpables ante el problema, al igual que algunos hombres reprochan a sus mujeres lo que ocurre. En ambos casos lo único que se consigue es aumentar el malestar de la persona e interferir en la resolución del vaginismo.

Hay que tener en cuenta que la gravedad del vaginismo puede ser muy diversa, desde mujeres que no consiguen ponerse un tampón o pasar una exploración ginecológica a otras que no tienen excesiva dificultad en admitir la introducción de tampones e incluso los dedos de ellas mismas o sus parejas pero no consiguen llevar a cabo un coito.

Tipos de Vaginismo

- Primario: Cuando está presente desde siempre.

- Secundario : Cuando se presenta después de un tiempo en el que la dificultad o imposibilidad de penetrar no aparecían.

•  General: Cuando se da en todas las situaciones, con todas las parejas.

•  Circunstancial: Cuando únicamente ocurre en algunas situaciones o con determinadas parejas.

Origen y mantenimiento del vaginismo

Los motivos por los que se origina este problema pueden ser muy diversos:

•  Dolor en el coito por diferentes motivos.

•  Sentimiento de culpa ante el placer.

•  Miedo desmesurado ante la posibilidad de un embarazo.

•  Miedo al dolor.

•  Traumas relacionados con la sexualidad.

Sea como fuere y aunque puede resultar relevante el conocimiento del motivo que origino el problema, más importante si cabe es conocer porque se mantiene la dificultad a lo largo del tiempo.

El mantenimiento en el tiempo del vaginismo es siempre un problema de tipo psicológico, la mujer que lo sufre experimenta una ansiedad anticipatorio ante la idea de que va a iniciarse una relación sexual que puede llevar a un intento de penetración. Esta reacción ansiosa es la que desencadena la tensión y reflejo involuntario de la musculatura perivaginal, impidiendo la penetración vaginal.

La mala o la falta de información sexual, la poca comunicación con la pareja pueden generar o agravar un problema de vaginismo, por lo que no dudes en consultar con un especialista ante cualquier duda referente a la sexualidad. Os recordamos que podéis participar en el foro de esta misma web o llamarnos al teléfono gratuito 800400300.

Equipo Discasex

Deseo Sexual Hipoactivo “Cuando a ella no le apetece”

El deseo sexual hipoactivo es una de las disfunciones más comunes entre las mujeres que acuden a la consulta de un sexólogo. Se caracteriza por la carencia o ausencia persistente de fantasías sexuales y del deseo de mantener contactos sexuales.

En ocasiones, las mujeres que sufren esta falta de deseo, tienen la capacidad de aceptar el contacto cuando su pareja las requiere e incluso algunas, llegan a excitarse y alcanzar el orgasmo. Muchas otras evitan sistemáticamente las relaciones y si las llevan a cabo únicamente esperan que termine lo más rápido posible.

Hay muchos motivos que pueden derivar en un deseo sexual hipoactivo y en ocasiones son diferentes factores los que se suman y determinan esta caída progresiva del deseo sexual.

Estrés, ansiedad, depresión, problemas de pareja o problemas sexuales son los orígenes más comunes de este problema en la población general.

Una mujer con discapacidad, además puede sentir que la sociedad le manda el mensaje de que ya no es atractiva o apta para las relaciones sexuales, que eso es para jóvenes, sanos y guapos.

La falta de autoestima, tan frecuente en mujeres con discapacidad, hace que la persona no se sienta atractiva o capaz de hacer disfrutar al otro, lo que va minando el interés por la sexualidad. Entender que todos tenemos derecho a la sexualidad y que además de nuestras dificultades, contamos con muchas virtudes capaces de hacer disfrutar a nuestra pareja, es fundamental para romper con esa baja autoestima sexual.

Algunas mujeres, como consecuencia de su discapacidad, encuentran dificultades en las fases de excitación y orgasmo. No conseguir lubricar de forma suficiente o no alcanzar el orgasmo, dificulta el placer sexual por lo que el interés puede decaer.

Aumentar los preliminares e incorporar el uso de lubricantes, cremas o juguetes sexuales, son una magnífica forma de combatir estar dificultades.

El cansancio y el dolor son algunos síntomas derivados de algunas discapacidades físicas. Estas sensaciones son justamente lo contrario de lo que debe suscitar el juego sexual. Realizar actos más suaves y atender a las horas del día en las que se tiene más energía puede ser una estrategia para superar este escollo.

La incomunicación de la inapetencia sexual deriva, en muchas ocasiones, en una evitación de aquellas situaciones que puedan provocar acercamientos sexuales y ocasionar por tanto carencias afectivas y distanciamiento en la pareja. La comunicación con la pareja es una parte primordial del tratamiento.

Jose Bustamante Bellmunt

La importancia de la Intimidad

La intimad es la esfera personal de cada uno, en donde residen los valores humanos y personales, siendo un derecho fundamental para el desarrollo de la persona. Este derecho recogido en el artículo 18 de la constitución española, se convierte en deseo más que en derecho en algunas personas con discapacidad.

Es justo antes de continuar con este artículo aplaudir y reconocer a todas aquellas personas que ayudan, apoyan, cuidan, acompañan y un largo etcétera a hij@s, parejas, herman@s con alguna discapacidad.

Algunas personas con discapacidad necesitan de la ayuda de otras personas para llevar a cabo tareas cotidianas, pero este no es el problema que tratamos, el problema es cuando estas ayudas se extralimitan hasta el punto de no permitir que el afectado pueda quedarse a solas, pueda sufrir o gozar de esa soledad, de la intimidad que requiere su sexualidad.

Este hecho se incrementa en los casos en los que la discapacidad se padece desde el nacimiento, como en la Espina bífida, el/la afectad@ crece con una protección que en ocasiones se convierte en sobreprotección y a la falta de intimidad que referíamos anteriormente se suma el miedo a que se sufra por amor. Sin más pretensión que el proteger ni más intención que evitar el sufrimiento, much@s cuidador@s acaban por coartar el normal desarrollo personal del/la joven.

El descubrimiento del propio cuerpo, el enamoramiento, las relaciones sexuales, requieren de intimidad, una intimidad que un joven sin discapacidad puede buscar aunque no siempre sea fácil, pero que se convierte en misión imposible para un joven con discapacidad, por lo que en realidad se transforma en una necesidad.

Valga el ejemplo de un chico de 26 años que nos contaba que le gustaría beneficiarse de los fármacos prosexuales y no podía hacerlo porque su madre le acompañaba cada vez que iba al médico y él no se atrevía a pedirle que le dejara a solas con el médico.

¿Pero quien debe ayudar a resolver esta necesidad?

Pues en realidad y aunque parezca difícil para algun@s cuidador@s, son ell@s quienes deben facilitar la mencionada intimidad. Y es que se produce en ocasiones una contradicción entre el deseo de llevar una vida lo más normalizada posible y el no tener la posibilidad de estar expuesto al desamor o al descubrimiento de la sexualidad en pareja y en solitario.

Sin darnos cuenta, en ocasiones atribuimos cierta fragilidad a las personas que queremos y tenemos cerca, de tal forma que conseguimos que al final esa personal, tan fuerte como cualquiera, sea convierta en alguien tan frágil como temíamos.

Hablamos de un derecho de todos, pero también de una necesidad humana, la de contacto e intimidad afectiva y sexual.

Jose Bustamante Bellmunt.

Embarazo en Esclerosis Múltiple

Embarazo en Esclerosis Múltiple

Existen muchos mitos relacionados con la reproducción y la discapacidad física. Cada discapacidad es diferente y por tanto consideramos interesante el profundizar en aspectos concretos de cada discapacidad.
Con este artículo tratamos de disipar algunas de las dudas más recurrentes de mujeres con esclerosis múltiple (EM) en relación a la posibilidad de llevar a cabo un embarazo.

Antes de los años 50 se consideraba que una mujer con EM debía evitar el embarazo a toda costa. Se argumentaba que esto agravaría su estado físico, además de transmitir la enfermedad a su hijo y no sólo eso sino que aunque todo fuera bien, una mujer con esta discapacidad nunca podría atender a su hijo como debiera. La investigación, sin embargo, ha demostrado que el embarazo no afecta en absoluto a la evolución de la EM y que la mayoría de mujeres con EM están capacitadas para atender y educar a sus hijos con un poco de ayuda.
En relación al supuesto “contagio” de la EM de padres a hijos, la realidad es que esta no es una enfermedad hereditaria aunque es cierto que aumenta mínimamente (del 1% al 4% aproximadamente) la probabilidad de que el descendiente desarrolle la enfermedad si uno de los padres padece EM.
Si bien es cierto de que en la mayoría de los casos no se experimentan nuevos síntomas durante el embarazo, también lo es que existe la posibilidad de que empeoren algunos de los síntomas ya experimentados, como la fatiga, la incontinencia urinaria o intestinal. Es importante informar al médico que controla la evolución del embarazo de la discapacidad que se padece, así como de cualquier variación en la sintomatología habitual. No obstante, esto no es una diferencia con una mujer que no tenga EM, puesto que en un embarazo hay que informar al médico de nuestras características personales y de lo que nos va sucediendo durante la gestación.

Antes de que se produzca el embarazo
Si se desea que se produzca un embarazo es importante consultarlo con el médico que habitualmente visitamos, ya que algunos medicamentos que habitualmente se pautan para personas con EM (esteroides, interferón beta, acetato de glatiramer) pueden ser perjudiciales para el feto y en ocasiones se recomienda dejar de tomarlos 3 meses antes del embarazo, en el caso de estar programado. Como siempre que hablamos de fármacos, debe ser el médico quien paute la retirada o no, de la medicación.
Una cosa más, la lactancia no está en absoluto contraindicada para las madres con EM, incluso hay estudios que apuntan a que pudiese derivar efectos positivos para la madre e hij@.

Conclusión
Tener un hij@ es un acontecimiento muy importante, independientemente de que se tenga o no EM, por lo que es fundamental tener toda la información necesaria para tomar la decisión. Es cierto que la ansiedad ante el embarazo puede ser mayor para una mujer con EM ya que la enfermedad es imprevisible. Pero por ese mismo motivo es fundamental planificar con suficiente antelación el embarazo y los apoyos que se puedan necesitar una vez haya nacido el bebé.
Hoy en día existe suficiente información y recursos para que una mujer con EM que quiera hacerlo pueda cumplir su deseo.

Jose Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espill

Juguetes Sexuales

JUGUETES SEXUALES

A menudo, los juguetes sexuales se relacionan con palabras como la perversión y el vicio, estas ideas negativas pueden hacer que nos sintamos avergonzados o culpables ante la posibilidad de utilizar un juguete sexual. Sin embargo, si conseguimos desembarazarnos de estos tabúes, mitos y prejuicios tendremos a nuestro alcance todo un universo de placerInmersos en el siglo XXI, el uso de la tecnología es tan cotidiano como obtener la luz con una leve presión en un interruptor,desplazarnos mediante vehículos cada vez más sofisticado o hablar mediante un pequeño aparato sin cable con personas que están a kilómetros de distancia de nosotros.

Vivimos y disfrutamos de las ventajas de la tecnología en la mayoría de los aspectos de nuestra vida, ¿Por qué no hacerlo también en la esfera de lo sexual?

Tabú, Mito y Prejuicio

A menudo, los juguetes sexuales se relacionan con palabras como la perversión y el vicio, estas ideas negativas pueden hacer que nos sintamos avergonzados o culpables ante la posibilidad de utilizar un juguete sexual.

Sin embargo, si conseguimos desembarazarnos de estos tabúes, mitos y prejuicios tendremos a nuestro alcance todo un universo de placer.

Usar un juguete sexual aunque puede ser muy gratificante para el sexo en solitario, no es exclusivo de este, son muchas las parejas que los usan como apoyo, complemento o simplemente diversión extra dentro de la relación. No olvidemos que al final, los dildos, anillos, bolas chinas, vibradores somos nosotros quienes los manejamos.

Un juguete para cada necesidad

Hoy existen muchos y diferentes tipos de juguetes de forma que seguro podemos encontrar aquel más se adecua a nuestros gustos, apetencias y/o necesidades.

Cada persona es diferente y diferentes también son cada pareja por eso no hay un juguete sexual mejor que otro sino que cada persona, cada pareja tiene que descubrir cual es el que más le convence.

Por ejemplo, hay personas con discapacidad que manifiestan tener dificultades para sentir lo mismo que antes sentían, un vibrador puede darnos esa estimulación extra que necesitamos. Sin embargo hay personas que dicen sentir molestias debidas a la hipersensibilidad por lo que esta estimulación directa no le resultaría placentera, el uso de lubricantes especiales y el hecho de jugar con otras zonas del cuerpo, menos sensibilizadas, pueden ser una buena idea.

Hay personas con dificultades para obtener una erección que pueden usar los juguetes para que su pareja pueda seguir disfrutando de la penetración; de igual forma, el tiempo que transcurre hasta que los fármacos pro-sexuales actúen, podemos ocuparlo en jugar con nuestra pareja mediante estos artilugios.

Aunque de forma inmediata pensemos en los genitales, los juguetes sexuales no son exclusivos de estas zonas, algunos vibradores por ejemplo son excelentes masajeadores y pueden proporcionar un placer en forma de caricia en cualquier parte de nuestro cuerpo. Recordemos que en realidad toda nuestra piel es una potencial zona erógena.

¿Dónde encontrar el juguete adecuado?

A las ya conocidas sex-shop que encontramos en nuestras ciudades se suman la multitud de páginas web que ofrecen la venta on-line de estos artículos, por lo que parece sencillo adquirid un juguete sexual. Sin embargo hay que andarse con ojo, hablamos de artículos pensados para el juego sexual por lo que la higiene, calidad y recomendaciones del experto son fundamentales.

Ante la proliferación de la venta de estos juguetes, nosotros recomendamos la garantía de un centro especializado en sexología e incluso el asesoramiento experto, ya que en ocasiones, debido a los prejuicios de los que hablábamos al principio, algunas personas y sus parejas pueden sentirse incómodas.

¿Recomendaciones de uso?

Cada juguete dispondrá de cualidades diferentes por eso reiteramos la importancia de ser asesorados por quienes nos venden el producto.

Teniendo en cuenta estas diferencias y una vez conocido el funcionamiento del juguete, llega el momento de preparar el ambiente para usarlo.

Es una buena idea familiarizarse con el juguete, sin ir directamente al grano, recorra su cuerpo o el de su pareja con el. Es importante saber que el juguete por si solo no nos va a proporcionar el placer, debemos estar dispuest@s y excitad@s para ello, por eso es mejor ir poco a poco, descubriendo su uso, fantaseando, tentando al deseo.

Es natural que uno tenga ciertas reservas antes de intentar algo nuevo, sobre todo si estas novedades se implantan dentro del censurado placer sexual, y en ocasiones, más en personas con discapacidad. Sin embargo, cada día conquistamos nuevos territorios de los que legítimamente debiéramos ser partícipes. Con el tiempo, puede que llegue un día en el que el uso de los juguetes se contemple como algo tan natural, como el de otros artefactos eléctricos; como algo práctico que uno usa a veces para simplificar la vida y hacérsela más placentera e interesante.

José Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología y Medicina Espill

Discapacidad física y fantasías sexuales

1. ¿Qué son las fantasías sexuales?

2. El valor de las fantasías

3. Mitos sobre las fantasías sexuales
Discapacidad física y fantasías sexuales

1. ¿Qué son las fantasías sexuales?
Una fantasías sexual es imaginarse en un jacuzzi con tres o cuatro personas que nos atraen sobremanera, completamente desnudas y esperando una orden nuestra para hacernos disfrutar, también es una escena en la que somos nosotros los esclavos sexuales de alguien que nos gusta. Es cierto esto son fantasías sexuales, pero rememorar el encuentro sexual que tuvimos ayer con nuestra pareja o planear como será nuestra próxima relación sexual también son fantasías sexuales.
Una fantasía sexual es cualquier elaboración que haga mentalmente con contenido sexual. El contenido de las fantasías puede ser de lo más irreal o de lo más cotidiano, imposible o tan probable como que sucederá esa misma noche.

2. El valor de las fantasías

Las fantasías sexuales son productos de la imaginación que todos somos capaces de crear, tengamos o no algún tipo de discapacidad física. En una fantasía todo vale, son un lugar seguro donde todo tiene lugar, donde podemos hacer cosas que nunca hemos probado y que incluso jamás quisiéramos que nos pasaran en realidad, pero si nos excita muchísimo imaginarlas, pensar cómo serían y disfrutarlas al máximo.

La importancia y el valor de las fantasía es enorme, las podemos usar por ejemplo como ensayo cuando vamos a tener relaciones sexuales por primera vez, nos imaginamos cómo será la escena, qué haremos, etc. Pero además de servirnos para cuando la novedad de la relación nos hace estar nerviosos, también es útil para lo contrario, para animar las relaciones cuando ya se vuelven previsibles.
Pero no sólo en pareja son importantes las fantasías, cuando uno está solo, la fantasía es un instrumento de lo más potente para disfrutar por ejemplo de la masturbación.
Fantasear es un ejercicio sexual de lo más sano, sería como llevar al gimnasio a nuestro músculo más importante en ese terreno, la mente.
Aprender a fantasear, conocer que escenas me gusta más recrear, cuales me excitan de forma más vertiginosa, significa tener el control del placer en nuestra sexualidad, poder echar mano de ellas para ayudarme a iniciar o a potenciar la excitación en la relación o a solas.

3. Mitos sobre las fantasías sexuales

Si fantaseo, significa que me gustaría hacerlo.

La realidad es que no tiene porque ser así, muchas de nuestras fantasías pueden ser muy excitantes y divertidas en nuestra imaginación, pero jamás las llevaríamos a cabo en la realidad. Fantasear con que un extraño nos amordaza, nos viola o somos nosotros quienes sometemos a otra persona puede resultarnos excitante en la imaginación pero eso no significa que queramos que nos violen, nos sometan o seamos nosotros quienes sometamos.

Si pienso en otras personas en mis fantasías, estoy siéndole infiel a mi pareja.

Esto no es cierto, las fantasías son un terreno íntimo, para uno mismo y en el que todo está permitido precisamente porque no es real, es sólo un pensamiento. Al igual que soñar que hacemos el amor con otras personas no significa ser infiel o querer serlo, tampoco lo es fantasear con ello.

Si es cierto que, en ocasiones, confesarle alguna de nuestras fantasías a la pareja puede resultar de lo más sugerente, pero eso sí, cada uno debe conocer si esto va a ser divertido o sólo va a hacer daño a nuestra pareja.

Fantasear con situaciones que no puedo vivir, es inútil.

Las fantasías son placenteras en sí mismas, no hace falta que sean algo que puedo tener o haya tenido, es un terreno tan mágico que puede llegar a estar con los guapos y guapas más encumbrados del momento, como y cuando quiera, es un poder maravilloso que sería una pena desperdiciar.

Tanto hombres como mujeres, jóvenes, ancianos, personas con o sin discapacidad física, todos tenemos la posibilidad de disfrutar de este aspecto de la sexualidad tan placentero, no dejemos que los prejuicios nos agüen la fiesta.

Aldara Martos Palomeque
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espill

¿Qué piensa la gente sobre la sexualidad de las personas con discapacidad física?

¿Qué piensa la gente sobre la sexualidad de las personas con discapacidad física?

El estudio que a continuación les describimos tenía como objetivo responder a esta pregunta y posteriormente comparar estas respuestas a la realidad del colectivo con necesidades físicas especiales.
Para ello se elaboró un cuestionario Para medir las actitudes y conocimientos de la población en torno a la sexualidad de las personas con necesidades físicas especiales se realizó un cuestionario que consta de seis ítems.
En el cuestionario número se incluye la pregunta: “¿Conoce a alguna persona con necesidades físicas especiales?”, para dividir la muestra entre aquellos que conoces a alguna personas con discapacidad física especiales y aquellos que no. Con esto queríamos observar si existían diferencias entre las personas que conocían más de cerca la realidad del colectivo con discapacidad físicas y aquellas que no.

La muestra estaba formada por 103 personas de toda España de edades comprendidas entre los 18 y los 63 años.
Para analizar las actitudes de las personas que conocen de cerca al colectivo con necesidades físicas especiales y al que no es interesante analizar cada ítem del cuestionario y ver las diferentes respuestas que da uno y otro grupo.

El primer ítem rezaba:

“Pienso que la importancia que le otorgan al sexo las personas con discapacidad física es”:

Ante esta pregunta, observamos que la población que no conoce a alguna persona con discapacidad responde que la importancia que las personas con necesidades físicas especiales dan al sexo es poca; mientras quienes conocen a personas con discapacidad física se sitúan su respuesta entre poca y como una persona sin discapacidad.

El segundo ítem decía:

• “Si yo fuera discapacitado físico la importancia que le daría al sexo sería”:

Ante este enunciado se observa una clara diferencia entre las respuestas de las personas que no conocen a individuos del colectivo y la que sí. Mientras que los primeros manifiestan que le daría poca importancia al sexo en el caso de sufrir algún tipo de discapacidad física, las personas que sí conocen a alguien con discapacidad física afirman que darían la misma importancia que ahora, su tuvieran algún tipo de discapacidad.

El tercer ítem decía:

• “Las personas con discapacidad física tienen problemas más importantes de los que preocuparse que la sexualidad”:

Existe una ligera variación entre la opinión de uno y otro grupo ante esta afirmación. Mientras el grupo de individuos que no conocen a personas con necesidades físicas especiales dice estar de acuerdo con la afirmación “Las personas con discapacidad física tienen problemas más importantes de los que preocuparse que la sexualidad”. Las personas que conocen a personas con discapacidad física manifiestan no estar ni de acuerdo ni en desacuerdo con la afirmación.

El cuarto ítem rezaba:

• “Las personas con discapacidad física tienen los mismos deseos sexuales que las personas sin necesidades físicas especiales”:

Ante esta afirmación observamos cómo la población que no conoce a ninguna persona con algún tipo de discapacidad física está muy próxima a responder nada de acuerdo con la afirmación, mientras el grupo de personas que conocen a discapacitados físicos están próximas a la opción ni de acuerdo ni en desacuerdo.

El quinto ítem decía:
• “Las personas que nacen con discapacidad física no tienen deseo sexual, ya que nunca han tenido sexo, y además tienen problemas físicos”:

El grupo que conoce a personas con algún tipo de discapacidad física dice estar totalmente en desacuerdo ante la afirmación de que las personas que nacen con discapacidad física no tienen deseo sexual, ya que nunca han tenido sexo, y además tienen problemas físicos. Mientras que el grupo formado por personas que no conocen a discapacitados físicos dice no estar ni de acuerdo ni en desacuerdo con la afirmación.

Y por último el sexto ítem decía:

• “Considero que potenciar programas de educación sexual para personas con necesidades físicas especiales es…”

Si atendemos a las puntuaciones obtenidas ante este ítem, observamos cómo el grupo que conoce a alguna persona con discapacidad física considera muy importante el “…potenciar programas de educación sexual para personas con necesidades físicas especiales”, mientras que la población que no conoce a nadie dentro del colectivo lo considera importante.

José Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espill