Gimnasia Sexual

Ya ha pasado el verano y hemos oído en todos lados eso de la operación bikini. La dietas milagrosas, el ejercicio físico que no hemos hecho durante el resto del año y lucir un buen bronceado para resultar lo más atractivos posible. No es nueva esta obsesión por el cuerpo perfecto y las repercusiones que genera la búsqueda de esa perfección imposible y, en ocasiones, enfermiza. Se supone que buscamos estos cuerpos para gustar más, para ser más deseados, en definitiva, quienes se esfuerzan por tener estos cuerpos buscan ser sexualmente más apetecibles. Pero esto no siempre es así, la sexualidad es mucho más que un cuerpo esbelto, bronceado o depilado. Hay partes de nosotros mucho más importantes a la hora de gozar de nuestra sexualidad. Este artículo habla de gimnasia, pero no de la gimnasia que únicamente busca esculpir un cuerpo, sino de una mucha más sugerente, afrodisíaca y que no tiene porque hacernos sudar.

Y es que la parte de nosotros más importante para la sexualidad no es el pene, ni la vagina, ni los testículos, ni los pechos, ni si quiera el clítoris. La parte esencial para poder disfrutar del sexo es el cerebro. Alguien puede tener una técnica estupenda en las artes amatorias y acercarse a nosotros dispuesto a llevarnos al séptimo cielo y sin embargo, si esa persona no nos atrae, no nos gusta o simplemente no estamos de humor, es muy probable que no disfrutemos en absoluto de las supuestas delicias de este maestro. Sin embargo, si quien nos acaricia es una persona a la que deseamos, que nos gusta o simplemente si estamos con un elevado deseo sexual, entonces muy probablemente disfrutaremos enormemente a pesar de que su técnica no sea tan perfecta como la del anterior.

Es evidente por tanto la importancia de nuestros pensamientos y actitudes en torno a la sexualidad, pero no sólo eso es importante en el trabajo mental, el manejo de las fantasías como forma de controlar nuestra excitación o el hecho de ser capaz de dejarse llevar en una relación sexual, son herramientas muy útiles para gozar al máximo de nuestro sexo.

Sugerimos por tanto llevar a cabo este tipo de gimnasia sexual, de poner en forma nuestro cerebro erótico usando para ello el mejor de los ejercicios, la fantasía. Traten de imaginar diferentes situaciones, elaboren desde el principio hasta el final la historia añadiendo el mayor número de sentidos posibles. ¿Cómo huele la persona que amamos? ¿Qué aspecto tiene? ¿Qué nos dice? ¿Cómo sentimos su piel? ¿A qué saben sus besos? Son algunas de las preguntas que podemos hacernos para aprender a crear buenos escenarios. Las mejores fantasías son aquellas que están más elaboradas y no van directamente a la escena de sexo explícito.

Es importante recordar que las fantasías son parte de nuestra esfera íntima y que la única regla sobre el contenido de las fantasías es que no nos haga sentir mal. No tenemos porque compartirlas, aunque podemos hacerlo y en definitiva nos hacen dueños de nuestro universo sexual.

Recomendamos el artículo sobre “fantasías” que esta misma web ha publicado.

Tanto hombres como mujeres, jóvenes, ancianos, personas con o sin discapacidad física, todos tenemos la posibilidad de disfrutar de este aspecto de la sexualidad tan placentero, no dejemos que los prejuicios la más insalvable de las barreras.

José Bustamante Bellmunt

Equipo Discasex. Sexólogos Valencia

Con lo que yo he sido…

Decía una famosa canción española que “Cualquier tiempo pasado siempre nos parece mejor” y es cierto que en muchas ocasiones descubrimos a personas o incluso a nosotros mismos hablando de nuestro pasado como si fuera perfecto, menospreciando el presente y sin darnos cuenta de que quizás estemos sobrestimando lo que en realidad vivimos, recordando únicamente lo positivo y olvidándonos de que también tuvo sus partes menos buenas.

Este hecho que nos sucede a todos o casi todos, se ve multiplicado en las personas con discapacidades adquiridas, personas que tuvieron una vida sin la enfermedad y que han tenido que adaptar su mundo a la nueva situación. Personas con lesiones medulares o esclerosis múltiple que se encuentran con un cuerpo distinto, con nuevas dificultades y añoran aquellos tiempos en los que la enfermedad no había irrumpido en sus vidas como elefante en cacharrería.
Parece bastante lógico que este colectivo sea más proclive a este “mirar al pasado”, y no es que rememorar nuestra vida sea negativo, no se trata de olvidarse de lo que hemos sido, de lo que hemos logrado, del pasado en general. No hay nada de malo en eso, sin embargo si aparecen los problemas cuando esa mirada atrás sirve únicamente para sentirnos desdichados, para valorarnos de forma negativa al ver en lo que nos hemos convertido. Y esta máquina del tiempo mental que enchufamos de vez en cuando, se convierte en un artilugio peligroso cuando no sólo nos hace sentir mal ahora sino que sólo nos muestra aquellas imágenes que nos confirma que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

La cuestión es, ¿Queremos tratar de ser lo más felices posible? Si la respuesta es si, tenemos que ser justos con el presente, aprender a ver aquellas dificultades que tenemos pero también fijarnos en el montón de posibilidades y fortalezas con las que si contamos, de que nos sirve fijarnos todo el tiempo en lo que no podemos tener o hacer, no hablamos de engañarnos y pensar que vivimos en un cuento hadas donde todo es de color de rosa, no se trata de eso, pero poco nos aporta en cerrar los ojos a lo positivo y dejar que una dificultad, la que sea, llene nuestra mirada de nubes negras que nos dejen ver toda la realidad.

“Con lo que yo he sido” es una reflexión en voz alta, compartida por muchos que han aprendido a ver el pasado como un episodio del libro de sus vidas, del que aprender y disfrutar recordando pero nunca un lugar que nos lleve a la máxima de las desilusiones y el malestar condenándonos a vivir atados a lo que tuvimos y ahora ya no tenemos.

Sólo aprendiendo a disfrutar del presente, viendo las dificultades pero mirando con fuerza a las posibilidades, ojalá estas líneas sirvan para alentar a quienes aún no lo han logrado.

Equipo Discasex. Sexólogos Valencia

Vaginismo

El vaginismo es una forma de disfunción sexual femenina que se caracteriza por la contracción involuntaria de los músculos perivaginales haciendo muy dificultosa o imposible la penetración . Por tanto el vaginismo no depende de la voluntad de la mujer.

Es importante tener presente la definición, sobre todo la parte que habla de un movimiento “involuntario” ya que muchas mujeres se sienten culpables ante el problema, al igual que algunos hombres reprochan a sus mujeres lo que ocurre. En ambos casos lo único que se consigue es aumentar el malestar de la persona e interferir en la resolución del vaginismo.

Hay que tener en cuenta que la gravedad del vaginismo puede ser muy diversa, desde mujeres que no consiguen ponerse un tampón o pasar una exploración ginecológica a otras que no tienen excesiva dificultad en admitir la introducción de tampones e incluso los dedos de ellas mismas o sus parejas pero no consiguen llevar a cabo un coito.

Tipos de Vaginismo

- Primario: Cuando está presente desde siempre.

- Secundario : Cuando se presenta después de un tiempo en el que la dificultad o imposibilidad de penetrar no aparecían.

•  General: Cuando se da en todas las situaciones, con todas las parejas.

•  Circunstancial: Cuando únicamente ocurre en algunas situaciones o con determinadas parejas.

Origen y mantenimiento del vaginismo

Los motivos por los que se origina este problema pueden ser muy diversos:

•  Dolor en el coito por diferentes motivos.

•  Sentimiento de culpa ante el placer.

•  Miedo desmesurado ante la posibilidad de un embarazo.

•  Miedo al dolor.

•  Traumas relacionados con la sexualidad.

Sea como fuere y aunque puede resultar relevante el conocimiento del motivo que origino el problema, más importante si cabe es conocer porque se mantiene la dificultad a lo largo del tiempo.

El mantenimiento en el tiempo del vaginismo es siempre un problema de tipo psicológico, la mujer que lo sufre experimenta una ansiedad anticipatorio ante la idea de que va a iniciarse una relación sexual que puede llevar a un intento de penetración. Esta reacción ansiosa es la que desencadena la tensión y reflejo involuntario de la musculatura perivaginal, impidiendo la penetración vaginal.

La mala o la falta de información sexual, la poca comunicación con la pareja pueden generar o agravar un problema de vaginismo, por lo que no dudes en consultar con un especialista ante cualquier duda referente a la sexualidad. Os recordamos que podéis participar en el foro de esta misma web o llamarnos al teléfono gratuito 800400300.

Equipo Discasex

No sólo el coito es “hacer el amor”

No sólo el coito es “hacer el amor”

La función del sexo, durante mucho tiempo se ha visto limitada a la mera reproducción, el reconocimiento del placer y la comunicación en la pareja ligado a las relaciones sexuales es mucho más reciente de lo que cabría esperar.

La única conducta sexual fundamental para que se produzca la procreación es la eyaculación del hombre en el interior de la vagina. No es difícil, por tanto, entender como se ha ido instaurando la idea de que el sexo “de verdad” implica la penetración vaginal.
Los besos, las caricias, la masturbación, el sexo oral, son prácticas que no son necesarias para la reproducción, por tanto desde un pensamiento instaurado hace siglos y que une sexo con reproducción, todas aquellas prácticas que no conduzcan a esta última son consideradas sucias y pecaminosas o desvirtuadas en el mejor de los casos.

Hoy en día no existe de manera tan patente la demonización de la sexualidad más allá del coito y el resto de conductas sexuales están mucho más aceptadas; sin embargo, únicamente tenemos que ver alguna película en la que se sugieran conductas sexuales para entender que la penetración sigue siendo el principal motivo y el resto de relaciones sexuales meros vehículos para llegar al objetivo que es el coito.

Pero el sexo es algo más, es una forma de lenguaje privilegiado, nos permite transmitir el deseo, el afecto, la pasión, la ternura, el amor… Pero seamos sinceros, ¿En qué pensamos cuando escuchamos la palabra “Sexo”?
Seguimos contagiados de la arcaica idea Sexo=Coito.

Y es que la sociedad nos dicta:

  • Que se es “virgen” mientras no haya habido penetración, independientemente de que se haya besado, practicado el sexo oral, anal o la masturbación.
  • Que si no hay coito, no se han tenido “relaciones completas”. Aunque tu repertorio sexual sea amplísimo, si no ha habido coito no son relaciones completas.

Yo me pregunto ¿Si una pareja ha disfrutado del sexo oral, de los abrazos, los besos, las caricias, la masturbación mutua y otra solo ha practicado el coito? ¿Cuál de las dos relaciones sexuales ha sido más “Completa”?

  • Que el coito es la práctica más placentera y el resto son solo “preliminares” que tienen como objetivo llegar al coito.

La naturaleza es sabia y ha colocado al clítoris, un órgano cuya única función es proporcionar placer a la mujer, fuera de la vagina, esto hace que la mayoría de las mujeres no puedan alcanzar el orgasmo únicamente con la penetración. Así que si hablamos del placer de la mujer, el coito no es en absoluto lo más importante.

Estos y muchos otros mitos, falsas creencias, mentiras a fin de cuentas, envuelven la sexualidad, ensalzan de esta forma la penetración y rechazan el resto de prácticas sexuales hasta el punto de considerar que solo el coito es “hacer el amor”. Excluyen de un plumazo a un montón de personas que no pueden disfrutar tanto del coito, que encuentran en las caricias, en los besos, en la masturbación, el sexo oral o quizás en todos ellos, una forma tan válido como el coito para hacer el amor.
¿O es que acaso vamos a renunciar al placer con la pareja sólo porque el pene no llegue a mantener una erección?
El sexo no es únicamente el coito y aun más, no es sólo un pene, unos pechos, una vulva.
“Todos tenemos piel, la piel nunca nos falla” Todo nuestro cuerpo está recubierto de ella, es mucho mayor que el pene, los pechos o la vulva. Podemos acariciarla con las manos, los pies, los labios, con nuestra propia piel, podemos morderla, besarla, jugar con el frío y el calor.

Si abrimos los ojos a la verdadera dimensión de la sexualidad y entendemos, por ejemplo, que la masturbación o el sexo oral no son prácticas de segunda con las que te conformas cuando hay dificultades para llegar al coito; si descubrimos que las relaciones sexuales no forman una escalera en la que hay que ir subiendo peldaños (de las miradas a los besos, caricias, masturbación, sexo oral, penetración y por último orgasmo) sino algo circular sin principio ni final estipulados -porque el orden lo elige la pareja en cada momento- entonces, si somos capaces de verlo, descubriremos un mundo en el que el único objetivo es compartirnos con el otro.

Jose Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología y Medicina Espill

Esclerosis Múltiple

¿Qué es?, ¿Cómo afecta al organismo?, Diagnóstico y Pronóstico, etc.

Esclerosis Múltiple

  1. ¿Qué es?

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta al cerebro y a la médula espinal . Las fibras nerviosas están envueltas y protegidas con mielina que es una sustancia que facilita la trasmisión de impulsos nerviosos. Si la mielina es destruida o dañada, los impulsos nerviosos que manda el cerebro no se trasmiten correctamente por lo que se produce los síntomas de la enfermedad.

Conviene conocer que la esclerosis múltiple no es hereditaria, ni contagiosa, ni mortal.

  1. ¿Cómo afecta al organismo?

Los síntomas de la esclerosis múltiple varían en función de la parte del sistema nervioso central afectada. Al principio, habitualmente aparecen síntomas muy leves que incluso desaparecen sin tratamiento. Pero con el tiempo, estos síntomas pueden llegar a ser más severos.

Los síntomas más frecuentes son:

- Debilidad muscular - Problemas en la coordinación - Trastornos intestinales u orinarios
- Falta de fuerza - Temblor - Fatiga
- Hormigueo - Espasticidad o rigidez muscular - Trastornos del equilibrio
- Trastornos del habla - Alteraciones visuales. - Deambulación inestable (ataxia)
- Sensibilidad al calor - Trastornos de la memoria - Trastornos cognitivos
- Trastornos sexuales

Estos son síntomas posibles de la enfermedad, pero la mayoría de personas con esclerosis múltiple no sufren todos ellos.

  1. Diagnóstico y Pronóstico

Para diagnosticar la enfermedad se recurre a la historia clínica del paciente y a la exploración neurológica. La resonancia magnética, potenciales evocados y el estudio del líquido cefalorraquídeo, son técnicas que apoyan el diagnóstico.

Por el momento es difícil predecir la aparición de síntomas atribuibles a la esclerosis múltiple.

Cabe destacar que el grado de afectación de la enfermedad es muy variable, incluso hay formas de la esclerosis múltiple que apenas ocasionan trastornos o consecuencias en la vida de quien la sufre.

  1. Formas de Evolución

Podemos hablar de tres tipos diferentes de evolución posible de la esclerosis múltiple:

•  Remitente-Recurrente : la enfermedad evoluciona en forma de brotes. Aparecen de pronto una serie de síntomas o signos que al tiempo mejoran total o parcialmente.

•  Primaria-Progresiva: Su evolución es progresiva desde el principio.

•  Secundaria-Progresiva: La enfermedad se inicia como una forma remitente-recurrente y evoluciona a progresiva en un momento determinado.

  1. Interferencias con la sexualidad

En general la esclerosis múltiple puede provocar diferentes dificultades fisiológicas que afectan a la función sexual, sin embargo y a pesar de esto, a menudo son los sentimientos de culpa, la vergüenza, el miedo al rechazo y la baja autoestima los responsables de que no se disfrute de la sexualidad.

Un motivo de ansiedad muy común en personas afectadas por la esclerosis múltiple es el miedo o vergüenza por tener una pérdida intestinal o de orina durante la actividad sexual.

La solución al problema no es ocultarlo y/o evitar el sexo. Explicar esto a la pareja reducirá la ansiedad, comunicarlo abiertamente al personal sanitario puede ayudarnos. Existen dietas y medicación dirigidas a controlar este problema.

La pareja sana también se ve afectada por la enfermedad, hablar sobre lo que le preocupa y sus sentimientos entorno al sexo, puede paliar los sentimientos de culpa, pena y resentimiento.

Todas las dificultades sexuales que a continuación describiremos pueden tener un origen fisiológico derivado de la enfermedad, sin embargo la actitud y los comportamientos de los afectados, son en ocasiones los que empeoran las dificultades o incluso los únicos causantes.

Los problemas físicos que pueden afectar directamente a la respuesta sexual son:

En Mujeres

•  Deseo Sexual Inhibido

La desmielinización, la fatiga, la ansiedad o la depresión pueden ser el motivo de la disminución del deseo sexual. Pero un menor impulso sexual no hace imposible una vida sexual satisfactoria. La realidad es que son muchas las parejas sin esclerosis múltiple que necesitan algo más que miradas para despertar el deseo.

La intimidad en la pareja, los juegos y la estimulación sexual son a menudo quienes provocan el deseo.

•  Cambios sensoriales

Pueden aparecer dificultades en distensión vaginal, pudiendo hacer la cópula incómoda e interferir en el orgasmo.

La estimulación adecuada y creciente del área genital puede ayudar a vencer la dificultad en distender la vagina (entumecimiento). En algunos casos, el sexo oral o la estimulación manual del clítoris son suficientes para facilitar el orgasmo, si no es así, existen “juguetes sexuales” como vibradores que proporcionan mayor estimulación.

•  Disminución de la lubricación vaginal

La disminución del flujo vaginal puede hacer incómoda la penetración de dedos o pene en la vagina. Existen numerosos lubricantes en el mercado para solventar el problema.

En Hombres

Disfunción eréctil

La desmielinización y/o la medicación pueden ser los causantes de los problemas de erección, sin embargo, cabe recordar la importancia de la ansiedad y el miedo al fracaso en este tipo de problemas.

Medicamentos, vía oral, inhibidores de la fosfodiesterasa 5 ( sildenafilo, tadalafilo o vardenafilo) pueden ayudar. Según los estudios realizados al respecto, se muestran eficaces en el 50% de pacientes con esclerosis múltiple.

Otras opciones incluyen la auto-inyección de prostaglandina E1(Alprostadil) en el pene u otros aparatos como bombas de vacío.

Para el uso de fármacos, inyecciones o el resto de aparatos descritos es necesario el asesoramiento sexológico profesional.

•  Disminución de la sensibilidad genital

Esta disminución de la sensibilidad puede perjudicar o interferir en el placer sexual, por lo que, a menudo, será necesaria la estimulación manual u oral para obtener la erección y el orgasmo.

•  Eyaculación precoz

La eyaculación precoz puede estar producida por la afectación neuronal que interfiere en el control eyaculatorio.

•  Dificultad o imposibilidad eyaculatoria

El daño nervioso también puede interferir en la posibilidad de eyacular, aunque como en el resto de afectaciones sexuales, no hay que olvidar la influencia negativa que pude tener la ansiedad.

En ocasiones conviene explorar nuevas formas de disfrutar del sexo y redefinirlo en la pareja.

Muchas personas entienden el sexo como la penetración vaginal y el orgasmo como el objetivo último que persigue la relación sexual. Sin embargo se puede disfrutar del sexo sin que exista penetración o se alcance el orgasmo. Algunas personas con esclerosis múltiple pueden tener dificultades para copular y/u orgasmar y esto no significa que no necesiten la intimidad sexual con la pareja.

José Bustamante Bellmunt y Juan José Borrás Valls

Instituto de Psicología, Sexología y Medicina Espill