La información es salud

Podemos tener la idea de que hoy en día la sexualidad ha dejado de ser el tabú que fue, encontramos secciones de sexo en la mayoría de revistas, el erotismo es parte de la televisión y el cine y ya cada vez son menos personas las que se sonrojan cuando se habla abiertamente de sexualidad. Sin embargo, los que trabajamos en el mundo de la sexualidad conocemos que la realidad es otra cuando uno tiene que hablar de sus problemas
Podemos tener la idea de que hoy en día la sexualidad ha dejado de ser el tabú que fue, encontramos secciones de sexo en la mayoría de revistas, el erotismo es parte de la televisión y el cine y ya cada vez son menos personas las que se sonrojan cuando se habla abiertamente de sexualidad. Sin embargo, los que trabajamos en el mundo de la sexualidad conocemos que la realidad es otra cuando uno tiene que hablar de sus problemas.

La vida sexual de cada uno es íntima e incluso es recomendable que así sea, uno no tiene porque hablar de sus hazañas o tropiezos sexuales si no le apetece y hasta es de sentido común que sólo algunas personas merezcan la confianza suficiente como hablar de ese aspecto de nuestra vida. No obstante aquí nos encontramos con un posible problema, cuando la gente habla sobre su propia vida sexual, lo hace normalmente para tildar sus hazañas o exagerarlas de cara a los demás, para “vacilar” vamos. En principio no tendría porque haber nada malo en ello, el problema es que muchas veces nos creemos esas novelillas que nos cuentas hasta el punto de crearnos la idea de que todo el mundo tiene una vida sexual mucho más activa, gratificante y salvaje que la nuestra, lo que al final genera frustración.

El título de este artículo es “la información es salud”, y es que la frustración sexual nos lleva a perder autoestima a sentirnos menos que los demás, a desvalorizar nuestra vida sexual e incluso en última instancia a tener dificultades sexual por tratar de forzarnos y forzar a nuestra pareja para estar a la altura de lo que creemos que es una vida sexual normal.

Es importante que pongamos las cosas en su sitio, que entendamos que no existe una vida sexual normal, porque cada persona, cada pareja tienen sus necesidades, intereses, gustos, posibilidades y de nada sirve tratar de evaluar nuestra vida sexual poniendo la de los demás como medida. Y mucho menos cuando en realidad lo que nos cuentan, siempre será una versión exagerada de su sexualidad omitiendo o disfrazando los posibles sinsabores que en definitiva todo el mundo tiene.

Pero este título tiene otra cara, y se refiere a lo sigue ocurriendo cuando el tabú aparece a la hora de hablar con los profesionales de la salud. Son muchas las personas con discapacidad que ante su enfermedad hacen todo tipo de preguntas sobre cómo les va a afectar en sus vidas pero dejan pasar, aunque la cuestión no deje de aparecer en sus cabezas, la pregunta referente a la sexualidad. Encontramos a jóvenes con Espina Bífida que no saben lo que pueden esperar de su respuesta sexual o adultos con lesiones medulares, esclerosis múltiple, esclerodermia o cualquier otra discapacidad a los que no les han contado cómo puede afectarles sexualmente su lesión o los efectos secundarios de la medicación que están tomando. Es justo repartir aquí las responsabilidades, ya que tan culpable es la vergüenza del paciente como la del profesional, en ocasiones más que vergüenza es incomodidad no saber si procede e incluso si puede molestar la pregunta o la información.

Sea como fuere, nos encontramos que a pesar de lo que pudiera parecer, la sexualidad sigue siendo motivo de vergüenza en algunos aspectos.
Conocer de que manera puede afectar a la sexualidad determinada enfermedad y que cosas puedo hacer para paliarlo, saber que efectos secundarios tienen los fármacos que tomo y las alternativas de tratamiento, conocer en definitiva todo lo que los profesionales conocen sobre la afectación sexual que puedo tener en relación a mi discapacidad y los tratamiento que existen para mejorar mi vida sexual.
El consejo es que preguntes sin vergüenza a tu médico de cabecera, neurólog@, urólog@, psicólog@, enfermer@ a quienes puedan darte la información adecuada o al menos ayudarte a conseguirla.
Desde Discasex nos comprometemos a contestar a vuestras preguntas y a seguir facilitando ese acceso a la información sobre la sexualidad y la discapacidad.

Dicen que la información es poder, en este caso es también salud y tod@s tenemos derecho a ella.

Equipo DiscaSex. Sexólogos ValenciaPsicólogos Valencia

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