Espina Bífida y Autoestima Sexual

La sexualidad no es un lujo, no es algo que debemos buscar una vez saciadas el resto necesidades, la sexualidad es en realidad una necesidad interpersonal básica.





Necesidades Interpersonales

Necesidad de Apego

Al nacer necesitamos sentir que contamos a nuestro alrededor con personas que nos muestren un amor casi incondicional. Este papel lo suelen jugar nuestros padres o tutores, si esto no pasa tendremos problemas en nuestro desarrollo.

 

Necesidad Social

Ya en nuestra vida adulta, necesitamos contar con una red de relaciones sociales, personas no tan incondicionales como nuestros padres pero con la que podemos contar, a las que cuidamos y nos cuidan, acostumbran a ser los compañeros de estudio, de trabajo, los amigos y la familia extensa (tíos, primos). Si esta parcela nos falla tendremos dificultades.

 

Necesidad de  Intimidad y Sexualidad

Seguro que nadie nos discutiría la importancia de cubrir las necesidades de apego y social. Pues bien, tan importante como estas dos es la necesidad de intimidad y sexualidad. El ser humano es un ser sexual desde que nace hasta que muere y necesita desarrollar esta faceta, para empezar sintiéndose hombre o mujer, relacionándose con los demás, sintiendo deseo, placer, atracción, etc.

Cuando no podemos desarrollar esta faceta de nuestra vida, nos sentimos frustrados y nuestra autoestima se resiente.

Además de necesidad la sexualidad es un derecho humano básico por lo que existe la obligación de los que deciden, de procurar que todos y todas podamos ejercer este derecho.

 

La autoestima es la suma de nuestra percepción, pensamientos y emociones hacia nosotros mismos, es decir es la manera en la que nos evaluamos a nosotros mismos.

Dentro de esa avaluación, está el como nos vemos en cuanto a nuestra inteligencia, nuestra capacidad de relacionarnos con los demás, nuestras capacidades a la hora de desarrollar una actividad, nuestro cuerpo y también nuestra sexualidad.

La sexualidad y la autoestima se alimentan o se destruyen la una a la otra, si hay una buena autoestima mejorará nuestra sexualidad y si hay una buena sexualidad, esto nos ayudará a mejorar nuestra autoestima. Pero también pasa a la inversa, una mala autoestima hace muy difícil que podamos sentirnos bien a nivel sexual y una sensación de frustración sexual constante hace que se resiente nuestra autoestima general.

Es por eso que conviene cuidar esas dos partes tan importantes de nuestro ser. Y es que tener una buena autoestima y una buena sexualidad, depende sobre todo de nosotros mismos.

¿Cómo hacerlo?

Puedes empezar por ser consciente de tus limitaciones, pero también de tus potencialidades, empieza a poner el acento sobre ellas, fijarte bien en lo que si puedes hacer, en lo que se te da bien, en lo que te gusta y con lo que te hace sentir bien. No se trata de no ver tus “defectos”, sino más bien en detectarlos tratar de mejorarlos y aceptar cuando no pueden cambiar más. Una vez así, lo siguiente es aprender a potenciar nuestras cualidades.

En la esfera sexual, más de lo anterior, pero sin olvidar que somos dueños de nuestra sexualidad. No importa si tienes pareja o no, no importa la edad que tengas, si tienes algún tipo de dificultad física o problemas en tu respuesta sexual.

 

Leave a Reply