Articles from marzo 2007



Discapacidad física y fantasías sexuales

1. ¿Qué son las fantasías sexuales?

2. El valor de las fantasías

3. Mitos sobre las fantasías sexuales
Discapacidad física y fantasías sexuales

1. ¿Qué son las fantasías sexuales?
Una fantasías sexual es imaginarse en un jacuzzi con tres o cuatro personas que nos atraen sobremanera, completamente desnudas y esperando una orden nuestra para hacernos disfrutar, también es una escena en la que somos nosotros los esclavos sexuales de alguien que nos gusta. Es cierto esto son fantasías sexuales, pero rememorar el encuentro sexual que tuvimos ayer con nuestra pareja o planear como será nuestra próxima relación sexual también son fantasías sexuales.
Una fantasía sexual es cualquier elaboración que haga mentalmente con contenido sexual. El contenido de las fantasías puede ser de lo más irreal o de lo más cotidiano, imposible o tan probable como que sucederá esa misma noche.

2. El valor de las fantasías

Las fantasías sexuales son productos de la imaginación que todos somos capaces de crear, tengamos o no algún tipo de discapacidad física. En una fantasía todo vale, son un lugar seguro donde todo tiene lugar, donde podemos hacer cosas que nunca hemos probado y que incluso jamás quisiéramos que nos pasaran en realidad, pero si nos excita muchísimo imaginarlas, pensar cómo serían y disfrutarlas al máximo.

La importancia y el valor de las fantasía es enorme, las podemos usar por ejemplo como ensayo cuando vamos a tener relaciones sexuales por primera vez, nos imaginamos cómo será la escena, qué haremos, etc. Pero además de servirnos para cuando la novedad de la relación nos hace estar nerviosos, también es útil para lo contrario, para animar las relaciones cuando ya se vuelven previsibles.
Pero no sólo en pareja son importantes las fantasías, cuando uno está solo, la fantasía es un instrumento de lo más potente para disfrutar por ejemplo de la masturbación.
Fantasear es un ejercicio sexual de lo más sano, sería como llevar al gimnasio a nuestro músculo más importante en ese terreno, la mente.
Aprender a fantasear, conocer que escenas me gusta más recrear, cuales me excitan de forma más vertiginosa, significa tener el control del placer en nuestra sexualidad, poder echar mano de ellas para ayudarme a iniciar o a potenciar la excitación en la relación o a solas.

3. Mitos sobre las fantasías sexuales

Si fantaseo, significa que me gustaría hacerlo.

La realidad es que no tiene porque ser así, muchas de nuestras fantasías pueden ser muy excitantes y divertidas en nuestra imaginación, pero jamás las llevaríamos a cabo en la realidad. Fantasear con que un extraño nos amordaza, nos viola o somos nosotros quienes sometemos a otra persona puede resultarnos excitante en la imaginación pero eso no significa que queramos que nos violen, nos sometan o seamos nosotros quienes sometamos.

Si pienso en otras personas en mis fantasías, estoy siéndole infiel a mi pareja.

Esto no es cierto, las fantasías son un terreno íntimo, para uno mismo y en el que todo está permitido precisamente porque no es real, es sólo un pensamiento. Al igual que soñar que hacemos el amor con otras personas no significa ser infiel o querer serlo, tampoco lo es fantasear con ello.

Si es cierto que, en ocasiones, confesarle alguna de nuestras fantasías a la pareja puede resultar de lo más sugerente, pero eso sí, cada uno debe conocer si esto va a ser divertido o sólo va a hacer daño a nuestra pareja.

Fantasear con situaciones que no puedo vivir, es inútil.

Las fantasías son placenteras en sí mismas, no hace falta que sean algo que puedo tener o haya tenido, es un terreno tan mágico que puede llegar a estar con los guapos y guapas más encumbrados del momento, como y cuando quiera, es un poder maravilloso que sería una pena desperdiciar.

Tanto hombres como mujeres, jóvenes, ancianos, personas con o sin discapacidad física, todos tenemos la posibilidad de disfrutar de este aspecto de la sexualidad tan placentero, no dejemos que los prejuicios nos agüen la fiesta.

Aldara Martos Palomeque
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espill

Esclerosis múltiple: Fatiga y Dolor

Consecuencias de la Esclerosis múltiples que también pueden afectar a la sexualidad.
En el artículo que publicamos en esta misma página Esclerosis Múltiple hablamos sobre la enfermedad en general y las interferencias directas sobre la sexualidad tanto en el hombre como en la mujer.
Por desgracia, no son estas las únicas dificultades que produce la esclerosis múltiple en las relaciones sexuales, a continuación veremos algunos de los cambios producidos por la enfermedad que si bien no son directamente sexuales, si pueden llegar a afectar su sexualidad y la de su pareja.

La fatiga, el dolor, la falta de coordinación, los cambios en el tono muscular, la incontinencia urinaria o fecal, son síntomas que pueden menoscabar el deseo o la llamada autoestima sexual. Si nos sentimos poco atractivos, si nos convencemos de que son más importantes estos problemas de lo que son todas nuestras capacidades, efectivamente serán más fuertes que nuestro interés sexual. En una pareja esto puede hacer que se eviten las relaciones sexuales por miedo al fracaso, temiendo defraudar a la pareja: En personas sin pareja, estas dificultades provocan en ocasiones que se huya del flirteo de la seducción, para evitar la posibilidad de encontrarse en una situación sexual.

Somos conscientes de que este tipo de alteraciones (fatiga, dolor, incontinencia urinaria…) son reales y efectivamente pueden afectar nuestras relaciones, sin embargo, también debemos serlo de la existencia de estrategias para combatir estos efectos y poder gozar al máximo de nuestra sexualidad.

La fatiga

En nuestros talleres encontramos a muchas personas que nos hablan de la fatiga como uno de los mayores escollos a la hora de disfrutar de su sexualidad. Enuncian que quizás se levantan por la mañana con deseo sexual y les gustaría disfrutar con su pareja, pero que llegada la noche, es tal el cansancio, que ya no les apetece e incluso les resulta molesto si su pareja insinúa la posibilidad de mantener relaciones.

Una estrategia común y eficaz para combatir la fatiga es el ahorro de energía. En cuanto a los encuentros íntimos una buena estrategia sería el acordar momentos en los que la persona con esclerosis múltiple se encuentre con más energía y ambos tengan más tiempo. Planificar los momentos de intimidad no significa perder espontaneidad, significa buscar espacios en los que pueda o no llevarse a cabo un encuentro sexual, es únicamente una forma de compartir la intimidad en las mejores condiciones sin que ello no quiera decir que se tenga la obligación de tener sexo, son momentos que harán crecer la pareja.

La otra clave esencial para combatir las consecuencias en el sexo que la fatiga provoca, no es otra que la comunicación. En el marco de la pareja, ambos deben ser capaces de hablar de cómo se sienten, tanto física como emocionalmente. Porque es real que en ocasiones es el miembro de la pareja no afectado quien nos comenta que le molesta mucho que su pareja con esclerosos múltiple le rechace una y otra vez porque tiene la impresión de haber dejado de ser deseado, cuando en realidad el afectado por la esclerosis manifiesta una negativa por algo tan real como la fatiga de la que precisamente hablamos.

Algo más a tener en cuenta es la medicación; hay tratamientos que pueden hacernos sentir más cansado, la información y la consulta médica son la solución apropiada.

Dolor

¿Qué es lo contrario del placer? El dolor es sin duda una de las grandes amenazas para las relaciones sexuales.

En el apartado anterior hablábamos de los medicamentos que, como efecto adverso, producen fatiga; son precisamente muchos de los tratamientos contra el dolor los que conllevan este tipo de consecuencia, por lo que es muy importante elegir adecuadamente el medicamento y la posología del mismo; por ejemplo, no es buena idea tomar este tipo de medicina analgésica justo antes de llevar a cabo las relaciones sexuales.

Es fundamental conocer a nuestro enemigo para poder vencerlo, la palabra “dolor” es utilizada de forma muy general, sin embargo no es lo mismo el dolor producido por una inflamación, por un picor agudo, por la tensión muscular, que el provocado por la espasticidad.

Algunas personas con esclerosis manifiestan que en ocasiones, sufren un cierre involuntario de las piernas durante las relaciones sexuales. Ante esto, las parejas muchas veces se sienten rechazadas o frustradas. Nada más lejos de la realidad, esto ocurre debido a un espasmo de los músculos abductores, frecuente en la esclerosis múltiple y que nada tiene que ver con la falta de deseo sexual. Una vez más, la comunicación y el conocimiento de la enfermedad son fundamentales para combatir este tipo de ideas erróneas.

Las mujeres con esclerosis múltiple en ocasiones sufren dolor durante la penetración vaginal como consecuencia de la disminución de su lubricación. Actualmente, en el mercado existen múltiples tipos de lubricantes, con efecto calor, frescos, transparentes, con sabores, que no sólo superan los problemas producidos por la falta de lubricación, sino que además se convierten en parte del juego erótico.

Jose Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espil
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